“La dialéctica del arte y el dinero había adoptado ya
la forma en que se da hoy día: la necesidad del artista de mostrar
independencia con relación a aquellos cuya aprobación es necesaria para obtener
éxito” (Mattick, 1993)-página 186.
La elección de la cita más destacable
a nuestro juicio del libro “La Invención del Arte”, de Larry Shiner, no es en
ningún caso fruto de la casualidad o del azar. La cita transcrita, entendemos
que sintetiza la lectura de la obra y las conclusiones alcanzadas en la misma. Conclusiones
que por otra parte alcanzan hasta nuestros días, en lo que a concepto de
artista y arte se refiere.
Una vez puestos en antecedentes del
propósito de la obra en cuestión, es en la esencia de la frase anterior donde
el lector por primera vez desde que comienza la lectura de la misma comienza a
ver un atisbo de claridad respecto a lo que hoy entendemos por artista.
Contextualmente, con el progresivo debilitamiento del mecenazgo, el artista se
convierte en un ente autónomo, tanto en lo creativo como en lo plástico. Es en
este momento, como una suerte de gozne evolutivo, en donde el artista comienza
a revestirse de los ropajes que en la actualidad le atribuimos: independencia e
irrelevancia de la aprobación.
Frente a los cánones anteriores que
situaban al artista en una posición de sumisión frente al contratante, vemos la
progresiva evolución hasta la posición de autonomía del mismo. El artista crea,
pero en ningún caso por el cumplimiento de lo acordado y de su “maestría” para
cumplir un encargo, sino por su necesidad de expresar lo que a él y a su ser le
parecen, bien sea buscando el mero gusto por la contemplación de su obra, o
bien por el fin de buscar el despertar sentimientos a través de la plasmación
de su arte.
En cualquier caso, la ausencia de
necesidad del reconocimiento externo, como elemento condicionador de la labor
de un artista es un elemento troncal en nuestra concepción de éste. El artista
no crea para gustar a priori, sino que se conceptúa arte porque sale de lo más
profundo de su ser (genio o inspiración), más allá de que en un momento
posterior sea valorado de una forma u otra.
Y es aquí donde se observa el punto de
inflexión que hace que la cita traída a colación refleje el giro copernicano
que Larry Shiner expone en su obra.
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