miércoles, 13 de febrero de 2013

SINOPSIS – La Invención del Arte – Larry Shiner



En su obra “La Invención del Arte” (publicado en 2.001), Larry Shiner pretende acercarnos a la evolución y origen de lo que hoy es comúnmente aceptado como “Arte”, o de forma más concreta, lo que manera consciente o inconsciente nos referimos a la categoría de “Bellas Artes”.
Desde un punto de vista filosófico-histórico, el autor nos traslada a los antecedentes y los condicionantes que han ido haciendo mutar el concepto de Arte y como hoy hemos llegado a configurar nuestra visión del arte, visión ésta que incluso nos tomamos la licencia de aplicar con efecto retroactivo al tiempo pasado, en el cual no sólo las semejanzas con nuestro concepto escaseaban, sino que en honor a la verdad, las diferencias con el sistema actual eran acusadas.
De esta forma y manera, se nos presenta un recorrido dinámico por los factores sociales, políticos, estéticos y culturales que hicieron que la categoría de artista (y por ende el fruto de su trabajo, el arte), fuera convirtiéndose en un ente autónomo respecto del artesano, requiriendo el primero con el paso de los siglos unas exigencias o atributos que, de forma paralela, se le despersonalizaban al segundo.
Y todo lo anterior, para hacer entender al lector que lo que hoy parecen conceptos universales e indiscutidos, no siempre lo han sido en el sentido que conocemos; y es más, estos conceptos pueden ser validos en el tiempo presente, en donde el elemento “Artista-Observador-Arte” está perfectamente delimitado y es conocido empíricamente por nosotros, pero por el contrario pueden ser presupuestos no validos para la interpretación de épocas anteriores, donde aplicar los estándares actuales sería erróneo, descontextualizando el escenario de creación donde nacieron las obras, así como la justificación de dicha existencia.

CITA - La Invención del Arte - LARRY SHINER



“La dialéctica del arte y el dinero había adoptado ya la forma en que se da hoy día: la necesidad del artista de mostrar independencia con relación a aquellos cuya aprobación es necesaria para obtener éxito” (Mattick, 1993)-página 186.

La elección de la cita más destacable a nuestro juicio del libro “La Invención del Arte”, de Larry Shiner, no es en ningún caso fruto de la casualidad o del azar. La cita transcrita, entendemos que sintetiza la lectura de la obra y las conclusiones alcanzadas en la misma. Conclusiones que por otra parte alcanzan hasta nuestros días, en lo que a concepto de artista y arte se refiere.
Una vez puestos en antecedentes del propósito de la obra en cuestión, es en la esencia de la frase anterior donde el lector por primera vez desde que comienza la lectura de la misma comienza a ver un atisbo de claridad respecto a lo que hoy entendemos por artista. Contextualmente, con el progresivo debilitamiento del mecenazgo, el artista se convierte en un ente autónomo, tanto en lo creativo como en lo plástico. Es en este momento, como una suerte de gozne evolutivo, en donde el artista comienza a revestirse de los ropajes que en la actualidad le atribuimos: independencia e irrelevancia de la aprobación.
Frente a los cánones anteriores que situaban al artista en una posición de sumisión frente al contratante, vemos la progresiva evolución hasta la posición de autonomía del mismo. El artista crea, pero en ningún caso por el cumplimiento de lo acordado y de su “maestría” para cumplir un encargo, sino por su necesidad de expresar lo que a él y a su ser le parecen, bien sea buscando el mero gusto por la contemplación de su obra, o bien por el fin de buscar el despertar sentimientos a través de la plasmación de su arte.
En cualquier caso, la ausencia de necesidad del reconocimiento externo, como elemento condicionador de la labor de un artista es un elemento troncal en nuestra concepción de éste. El artista no crea para gustar a priori, sino que se conceptúa arte porque sale de lo más profundo de su ser (genio o inspiración), más allá de que en un momento posterior sea valorado de una forma u otra.
Y es aquí donde se observa el punto de inflexión que hace que la cita traída a colación refleje el giro copernicano que Larry Shiner expone en su obra.

RESEÑA – La Invención del Arte – Larry Shiner


       El concepto de Bellas Artes como lo entendemos en la actualidad, manifestado en expresiones humanas o disciplinas artísticas no siempre ha estado vigente. De hecho, el adjetivo “estático” es quizá el menos adecuado para un término, las “bellas artes”, que ha ido mutando de la mano de los cambios políticos, sociales y filosóficos que han ido marcando el devenir de los tiempos.
Con el ambicioso proyecto en el horizonte de ilustrarnos al respecto de los orígenes y la justificación de la evolución de las “bellas artes” en el tiempo, Larry Shiner hace un trazado a través de la historia donde es capaz de desgranar los distintos elementos que han ido contribuyendo a la conceptuación de las “bellas artes” de la forma y manera en que hoy las entendemos.
La cuestión medular del tratado, es introducir al lector en la siguiente conclusión o leitmotiv: el arte (tal y como lo conocemos hoy) es una invención de la sociedad europea del siglo XVIII”. Y es en la construcción y traducción de esta idea donde radica el interés y la importancia del libro referido, puesto que se filtra la visión actual de las obras del pasado a la par que justifica y explica la vigente configuración del arte en la actualidad.
La construcción de la idea que se pretende comunicar a través del estudio (pormenorizado y detallado) que se realiza en la obra de la evolución de la conceptuación de arte que hoy tenemos, parte de la premisa de que las obras que hoy contemplamos así como la creación de “arte” que hoy llevamos a cabo y asumimos casi de forma espontanea, no ha sido así en el tiempo de forma perpetua o perenne.
En el mundo clásico, como punto de partida de las conclusiones alcanzadas, las creaciones poéticas o dramáticas, por ejemplo, eran creadas como acompañamiento o como mera recreación de festivales o celebraciones de carácter religioso. En otras palabras, muchas de las expresiones que hoy entendemos por “Arte”, no nacían como creación unilateral del artista “per se”, sino que se integraban como una actividad más de expresiones populares o de cualesquiera otros eventos que las justificaban.

RESUMEN VISUAL- La Invención del Arte - Larry Shiner


SCRIBING


martes, 5 de febrero de 2013

CAMBIANDO PARADIGMAS -Ken Robinson-


           Al valorar el sistema educativo, no podemos sino afirmar que se encuentra desfasado, que se configura como un anacronismo respecto a la sociedad con la que coexiste. La raíz de este problema, según la visión de Sir Ken Robinson y la cual compartimos, no es otra sino que nuestro actual sistema educativo fue diseñado, concebido y estructurado por y para una coyuntura social diferente: en la cultura intelectual de la Ilustración, en el contexto de la Revolución Industrial y en consonancia con el imperativo económico de la época.
  De ahí, que no pueda pasarse por alto que nuestro sistema es heredero directo de las premisas y estándares sentados en el ámbito fabril de la Revolución Industrial, y con el paso de los años, no solo no se ha hecho un esfuerzo por adaptar o cambiar el sistema a los devenires experimentados por nuestra sociedad, sino que se han fomentado los vicios del mismo.
  La herencia de dichos planteamientos primitivos, hacen germinar al actual sistema desde la premisa de que existen dos clases de personas: las “académicas” y las “no académicas”; o dicho en otras palabras, personas inteligentes y no inteligentes según la conceptuación decimonónica del término inteligencia.

                                                    FRATO -LA MÁQUINA DE LA ESCUELA-
  Para ello, las escuelas se convierten en auténticos centros de producción seriada de alumnos, los cuales son tratados según estándares como la edad y las materias de conocimiento. Y todo ello intentando alcanzar tres objetivos. El primero de carácter económico, que mediante la imposición de un tipo concreto de inteligencia académica, los nuevos alumnos se encaminen a profesiones que sustenten el sistema económico, revestidas como las únicas habilidades o conocimientos a través de los cuales un sujeto podrá desempeñar un trabajo remunerado. El segundo, de carácter socio-cultural, dirigido a generar en los alumnos un sentimiento de identidad y de cultura propia. Y por último, de índole personal, esperando que la educación de a luz la mejor versión de nosotros, descubriendo y potenciando nuestras habilidades y aptitudes. En cualquier caso, a la vista está que el sistema ha fracasado estrepitosamente en los dos últimos, centrándose sobremanera en el primero de ellos.

Nuestro más exitoso novelista reflexiona en voz alta sobre la Educación en España

Arturo Pérez Reverte: "Esto va a seguir siendo una puñetera bazofia para analfabetos"

  http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/178/permitidme-tutearos-imbeciles/

KEN ROBINSON-¿CÓMO MATAN LAS ESCUELAS LAS CREATIVIDAD?-


"La creatividad son ideas originales que tienen un valor"

 
Es un hecho indudable a día de hoy, y premisa básica de la cual debemos partir, el considerar la Educación como una herramienta fundamental para el desarrollo autónomo de los sujetos que integran una sociedad. En el mismo sentido, la noción de que según el contexto social e histórico del momento, el colectivo necesita que el sistema educativo se adecúe a las demandas que la realidad impone, sin excepción. Es por ello que la educación, o más concretamente, la educación formal académica que se imparte, permita sociabilizarnos con el medio, potenciando y partiendo de las individualidades y de las características innatas de cada sujeto, para así conseguir de manera grupal fines beneficiosos para la colectividad.
Por tanto, se debe entender al sistema educativo en su conjunto, como un elemento al servicio de la sociedad, adaptándose el primero a los devenires y condicionantes de la segunda, nunca al contrario.
Con este principio previo puesto de manifiesto, la cuestión medular que se plantea Sir Ken Robinson (Liverpool, 1950) radica en cuestionarse hasta qué punto el precio a pagar por concebir el sistema educativo como un elemento al servicio de la sociedad (y los mercados) no es demasiado elevado. Y el precio no es otro que cercenar la creatividad de los individuos educables. En palabras suyas, “la creatividad es tan importante como la alfabetización”.
No sería aventurado afirmar, que tras el visionado de la ponencia del Sr. Robinson, pocos son los que no comparten las conclusiones alcanzadas y expuestas en la misma: Se silencia y coarta la creatividad. Las escuelas y centros docentes, principales aplicadores del sistema educativo vigente, no potencian las habilidades creativas de los sujetos, centrándose de manera exclusiva en lo que podríamos llamar “habilidades académicas”.
En consecuencia, es una realidad que la práctica totalidad de los sistemas educativos aplicados hoy día, se basan en una jerarquización inflexible de materias, situándose a la cabeza de esta pirámide de conocimientos esenciales las matemáticas y los idiomas, prosiguiendo en menor importancia las humanidades y quedando a un nivel, me atrevo a decir que residual, el arte.

                                       Pawła Kuczyńskiego
Pero hasta aquí, nada nuevo, ninguna conclusión que un ciudadano medio que haya vivido (o sufrido) el sistema educativo actual no pueda alcanzar por sí mismo. Donde debe situarse la génesis del debate no es en sí las escuelas matan la creatividad, cosa que es manifiesta, sino en porqué se articulan sistemas educativos que tengan ese proceder.