EL "ARTE" DE ENEKO
Convenientemente
una opinión al respecto de la viñeta “Arte”, sería respetable y lógicamente
aceptable, e incluso tomada como referente esclarecedor de la imagen. Pero, ¿hasta
qué punto llegaría a ser aceptada como válida sin un discurso adjunto del propio
autor?
Como no puede ser de otra forma,
y partiendo del hecho de que el arte aporta a la persona una experiencia de
orden estético, emocional, intelectual o bien combinadas a gusto del
consumidor, debo restringirme a exponer ciertas cuestiones planteadas por mi
persona en referencia a los códigos de composición de la imagen, que no dejan
de interactuar en mi mente, sin conseguir el éxito de acercamiento más o menos
pleno al concepto de idea representada.
La simplicidad de la viñeta, coloreada
por un fondo negro sobre el que se sitúan dos barrotes carcelarios, uno de
ellos serrado, y un marco dorado de estilo barroco que la engloba, puede
representar la deferencia o valoración de ciertos objetos que la sociedad ha
considerado arte. Esa cerrazón del marco al cual se ha anclado la obra
artística, y que sin él, se desproveía de dicho valor al objeto, unido al fondo
negro como fin de ese tiempo de represión del que se ha liberado, y redimido de
la cárcel por medio de la rotura de esas barras férreas que hasta principios
del S.XX le han acompañado. Pero, ¿por qué no pensar que podemos estar delante
de un comunicado visual, que nos muestra los fundamentos del arte en la
actualidad?, ¿No podría entenderse como el atasco, parálisis creativa que invade
al artista contemporáneo? Reflejado por el autor como esa ventana sin un halo
de claridad, o bien, esa página escrita y clausurada, o incluso el marco
ideológico que aún sigue persiguiendo al objeto en algunos medios
institucionales.
Aun cuando estos planteamientos,
parecen tener un dirección encaminada hacia una ficticia meta, me surge la
concepción de que si los trabajos de Eneko, están construidos con un lenguaje
comunicativamente sencillo, ¿por qué nos presenta una imagen tan subjetiva como
representación de arte? ¿No será, que el tema es tan complejo, personal,
individual, interno, que de esta forma intenta avivar el fuego del debate en los
receptores? Porque no, y podría ser, que construyendo con elementos que no cierran
el mensaje, nos esté haciendo la pregunta retórica: “¿qué es el arte? “.
Pero, decididamente, no me
planteo esta cuestión observándola como una mera invitación del artista a la
reflexión hacia el público, sino que me atrevo a decir, que veo en ella un
marcado acento encaminado a aceptar la relatividad de cada sujeto pasivo como pilar
fundamental de creación de unos cánones personales de valoración hacia el
objeto artístico.