sábado, 22 de diciembre de 2012

DIÁLOGOS: Bienvenidos al CIRCO del S.XXI



Ω: A sabiendas, de que estarás ajetreado como de costumbre, te mando algo que pueden despistarte de tus quehaceres. No he podido resistirme a compartir contigo algo que ha hecho que me descojonarme.  
 
    Con tanto payaso mediático es normal que el circo esté en peligro extinción. He aquí la cuestión, ¿quién puede ser tan estúpido como para pagar por pasar frío o calor en una carpa, cuando lo puedes hacer desde el sillón de tu casa? Hasta me surge la duda de qué es más divertido Gandía shore o esto. Al menos antes se molestaban en disfrazar de interés general su demagogia de barrio; ahora incluso muestran comodidad en su rol de charlatanes de feria.




α: En lo relativo al circo en el que se ha convertido esta merienda de negros que aún llamamos España, lo cierto y verdad es que no puedes sino sonreírte ante el cumulo de despropósitos con el que los mal llamados políticos nos sorprenden a diario. No soy ni anti Wert, ni pro Cataluña, ni lo contrario. Pero cuando una pandilla de parásitos del sistema se sienta en nuestros sillones del congreso a pelearse cual chiquillería colegial, con la que está cayendo, es que jo em part el fre, oiga (para los no familiarizados con la lengua catalana: “es que yo me parto el frenillo, oiga”).

    Así que esas tenemos, comediantes en chaqueta en los escaños de un putiferio que tiene por nombre Congreso, arrojándose sus balas de fogueo, educación si, educación no, catalán si, catalán no; mientras en el resto del país existen personas que dedican su tiempo y su esfuerzo, aspirando a un triste salario que le permita no ya vivir como ellos, sino vivir como se merecen. Indiscutiblemente, lo comentado tiene más delito que Gandía Shore, puesto que los animalitos que integran la fauna de este programa aún tienen la eximente de responsabilidad de su ignorancia (bendita ignorancia), cosa que los otros no tienen, todo lo contrario, pecan de exceso de picaresca.

P.D: Desde aquí manifestar mi más absoluto respeto al mundo circense y sus profesionales, los cuales no se merecen semejante comparación.

jueves, 20 de diciembre de 2012

DEFINICIÓN DE ARTE


Enunciación del término a partir de la comprensión de los textos de W. Tatarkiewicz y M. Corral

"El arte es una convergencia de conceptos surgida a partir de una actividad humana reflexiva, que reproduce y refleja los motivos y necesidad del contexto histórico-social en el que se desarrolla, siendo capaz de maravillar, estimular y trastornar ".

miércoles, 19 de diciembre de 2012

TATARKIEWICZ, Wladislaw

Historia de seis ideas: arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética.

  Síntesis al Capítulo primero. El Arte: Historia de un concepto. Pp. 62-71

El carácter variado de lo que denominamos arte no anula el intento de clarificar una definición. Algunas opiniones al respecto se han encaminado hacia la “renuncia a una definición”. Esta “renuncia” surgió como una observación general de que existen algunos términos cuyo grado de denotación dependerán del contexto en el que se utilicen oponiéndose a una definición con cierto grado de exactitud.

M.Weitz entre otros, expuso en (The Role of Theory in Aesthetics, 1957) que el arte es un concepto abierto y que no existen conceptos cerrados aparte de la lógica y las matemáticas. Su exposición se basa en la originalidad artística. Afirma que no puede establecerse una definición anticipada, suficiente y necesaria, ya que se entraría en una contradicción con lo que la propia experiencia artística ofrece. “el supuesto básico de que el arte pueda ser tema de cualquier definición realista o verdadera es falso”.

W. E. Kennick defiende que “no existe una única propiedad que sea común a todas las obras de arte”, no existen ningún tipo “reglas, cánones, leyes, criterios, estándares que sean tan amplios que puedan aplicarse a todas las obras de arte”. El error se encuentra en el intento de la estética por definir el arte, que compara y ejemplifica con la palabra “cuchillo” que sí puede ser definida porque cumple una función determinada.

“El concepto de arte surge de motivos y necesidades diferentes según las épocas, países y culturas, por lo que desempeña, funciones y formas diferentes” explica Stuart Hampshire en Logic and Appreciation, 1967. Esto es realmente cierto, pero porque no abordar la cuestión desde el punto de vista de que el arte sirve a las mismas necesidades e intereses de todo el mundo cambiando las manifestaciones y las épocas.

El arte es una convergencia de conceptos. Tiene funciones diferentes; representa cosas existentes y no existentes, expresa la vida interior del artista o trata de cosas que son externas a él, aporta una satisfacción, una emoción, repulsión, un choque al receptor. Por lo tanto, hay que tratar la definición de arte atendiendo a todas las funciones, sin ignorar ninguna y mucho menos aislándolas. Por esta razón no pueden tomarse como válidas las definiciones parciales de arte como imitación”, “arte como construcción” o “arte como expresión”. Por el contrario, si se puede hablar de que “el arte es la construcción de formas”, “arte es la representación de la realidad”, “el arte es expresión” como dijeron Bell y Croce respectivamente. El problema se encuentra en que estas definiciones no se preocupan del significado precursor e inherente que tiene que tener la palabra, solamente se ocupan del significado que debe tener.

Para encontrar una definición acorde, hay que partir del hecho evidente y cierto, que el arte es una actividad humana consciente y diferenciar las cualidades que sólo el arte posee y por ello separarlas de cualquier otra actividad humana.

El interés que ha mostrado la tradición por acertar con una definición sobre arte, ha estado  encaminada hacia la búsqueda de la “differentia specifica”. Según esta teoría, las propiedades comunes hay que buscarlas no en el propio objeto artístico, sino en las intenciones ocultas o profundas de éste: el efecto que produce en el observador, la intención con la que se crea una obra de arte, en la relación o no con la realidad, por su valor (valores artísticos que según M.Beardsley, Aesthetic Experience Regaines, 1969, trascienden todo tipo de explicación).

El resultado de estas propiedades da lugar a una “disyunción”, es decir, a una definición incompleta del término arte. Por ejemplo si definimos el arte por su intención”, se dirá que el arte tiene la intención de representar la realidad, de expresar un sentimiento, una experiencia. Sin embargo no todo lo que tiene dicho propósito es una obra de arte. Debido a esta parcialidad, la correcta definición tendría que portar tanto la “intención” como el “efecto” y especificar la tipología de ambas.
 
La definición de arte sería: “el arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas, o expresar una experiencia, si el producto de esta reproducción, construcción, o expresión puede deleitar, emocionar o producir un choque”.

La definición de obra de arte: “una obra de arte es la reproducción de cosas, la construcción de formas, o la expresión de un tipo de experiencias que deleiten, emocionen o produzcan un choque”.
             

martes, 11 de diciembre de 2012

OTRA EDUCACIÓN ES POSIBLE - La teoría de la Motivación


En entradas anteriores, hemos tenido la oportunidad de poner de manifiesto nuestra opinión al respecto del sistema educativo actual, así como los condicionantes y lagunas que hacen del mismo, estadísticas académicas aparte, un sistema ineficiente y discutiblemente valido para los objetivos que persigue.
Y es en esta tesitura donde debemos plantearnos críticamente la posibilidad de dar cabida a otro sistema o metodología educativa que permita alcanzar, de forma global y sostenible en el tiempo, los fines que toda sociedad desea para los sujetos a educar en su seno. De igual manera, hemos hecho mención en nuestro análisis anterior, el cambio sustancial que han sufrido los centros docentes en cuanto a su labor para con el alumno que acude a los mismos. Relegados a un segundo plano respecto de otras fuentes de contaminación social que influyen en el moldeado educacional de los jóvenes, éstos han llegado a entender la asistencia a las clases y al centro como una actividad mecánica, e incluso en algunos casos, como inútil. Y es esta cuestión la que incide directamente en la motivación del alumno en lo que a su aprendizaje respecta, generando de este modo una evidente falta de actitud y predisposición al conocimiento, asumiendo los cursos y ciclos formativos como meras etapas de transición en el camino académico que elige, o en su defecto, se le impone.

Y es en términos de motivación académica, donde entendemos que el postulado acuñado en 1.970 por Abraham Maslow, su "Teoría de la Motivación", entronca de lleno en las necesidades y objetivos primordiales a atacar para perfeccionar el sistema actual de educación.

Básicamente, la teoría de Maslow ambiciona analizar y llegar a la conclusión de por qué las personas nos esforzamos en busca de una meta; en otras palabras, ¿que motiva nuestra conducta de forma directa? Para ello, Maslow estratifica las necesidades humanas en una pirámide, en la cual a través de 5 niveles de jerarquía justifica el desarrollo de la conducta humana y la generación de deseos en los sujetos. La pirámide en cuestión se presenta de la siguiente forma:

Así, a modo de resumen somero de las intenciones de dicha teoría, en un primer escalón de necesidad, se encontrarían las eminentemente Fisiológicas, aquellas que permiten la subsistencia física del individuo, tales como alimento, vestimenta y descanso. En un segundo plano de importancia, Maslow sitúa las necesidades de Seguridad, traducidas en la búsqueda de que las necesidades antedichas, no sean conseguidas de carácter transitorio, sino con ánimo de estabilidad, así como una seguridad en lo físico y material. En ocasiones este escalón se ha venido asociando al "Estado de Derecho" actual. Seguidamente, se sitúa la necesidad de Afiliación, aquellas vinculadas al aspecto social y gregario del ser humano, como la afectividad y la amistad. En consecuencia, en el siguiente estrato se encuentra la necesidad de Reconocimiento, reflejada en la búsqueda del éxito personal así como de igual manera la mejoría de la posición social del individuo. Por último, en la cúspide de las necesidades se situarían las relativas a la Autorrealización, encarnadas en cuestiones de índole moral, filosófica e intelectiva.

Expuesto lo anterior, Maslow entendía que la satisfacción de las necesidades insertas en cada nivel, comenzando por la base de la pirámide, permitiría a la persona lograr e intentar cubrir las necesidades localizadas en el siguiente nivel, generando una constante motivación en el sujeto.