Historia de seis ideas: arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética.
Síntesis
al Capítulo primero. El Arte: Historia de un
concepto. Pp. 62-71
El carácter
variado de lo que denominamos arte no anula el intento de clarificar una
definición. Algunas opiniones al respecto se han encaminado hacia la “renuncia a una definición”. Esta “renuncia” surgió como una observación
general de que existen algunos términos cuyo grado de denotación dependerán del
contexto en el que se utilicen oponiéndose a una definición con cierto grado de
exactitud.
M.Weitz
entre otros, expuso en (The Role of
Theory in Aesthetics, 1957) que el arte es un concepto abierto y que no
existen conceptos cerrados aparte de la lógica y las matemáticas. Su exposición
se basa en la originalidad artística. Afirma que no puede establecerse una
definición anticipada, suficiente y necesaria, ya que se entraría en una
contradicción con lo que la propia experiencia artística ofrece. “el supuesto básico de que el arte pueda ser
tema de cualquier definición realista o verdadera es falso”.
W. E.
Kennick defiende que “no existe una única
propiedad que sea común a todas las obras de arte”, no existen ningún tipo “reglas, cánones, leyes, criterios,
estándares que sean tan amplios que puedan aplicarse a todas las obras de arte”.
El error se encuentra en el intento de la estética por definir el arte, que
compara y ejemplifica con la palabra “cuchillo”
que sí puede ser definida porque cumple
una función determinada.
“El concepto de arte
surge de motivos y necesidades diferentes según las épocas, países y culturas,
por lo que desempeña, funciones y formas diferentes” explica Stuart Hampshire en Logic and Appreciation, 1967. Esto es
realmente cierto, pero porque no abordar la cuestión desde el punto de vista de
que el arte sirve a las mismas necesidades e intereses de todo el mundo
cambiando las manifestaciones y las épocas.
El arte es una convergencia de conceptos. Tiene funciones
diferentes; representa cosas existentes y no existentes, expresa la vida interior
del artista o trata de cosas que son externas a él, aporta una satisfacción,
una emoción, repulsión, un choque al receptor. Por lo tanto, hay que tratar la
definición de arte atendiendo a todas las funciones, sin ignorar ninguna y
mucho menos aislándolas. Por esta razón no pueden tomarse como válidas las
definiciones parciales de “arte como
imitación”, “arte como construcción”
o “arte como expresión”. Por el
contrario, si se puede hablar de que “el arte es la construcción de formas”,
“arte es la representación de la realidad”, “el arte es expresión” como dijeron
Bell y Croce respectivamente. El problema se encuentra en que estas
definiciones no se preocupan del significado precursor e inherente que tiene que
tener la palabra, solamente se ocupan del significado que debe tener.
Para encontrar una definición acorde, hay que partir del
hecho evidente y cierto, que el arte es una actividad humana consciente y diferenciar
las cualidades que sólo el arte posee y por ello separarlas de cualquier otra
actividad humana.
El interés que ha mostrado la tradición por acertar con una
definición sobre arte, ha estado
encaminada hacia la búsqueda de la “differentia
specifica”. Según esta teoría, las propiedades comunes hay que buscarlas no
en el propio objeto artístico, sino en las intenciones ocultas o profundas de
éste: el efecto que produce en el observador, la intención con la que se crea
una obra de arte, en la relación o no con la realidad, por su valor (valores artísticos que según M.Beardsley, Aesthetic
Experience Regaines, 1969, trascienden todo tipo de explicación).
El resultado de estas propiedades da lugar a una “disyunción”, es decir, a una definición
incompleta del término arte. Por ejemplo si definimos el arte por su “intención”, se dirá que el arte tiene la
intención de representar la realidad, de expresar un sentimiento, una
experiencia. Sin embargo no todo lo que tiene dicho propósito es una obra de
arte. Debido a esta parcialidad, la correcta definición tendría que portar
tanto la “intención” como el “efecto” y especificar la tipología de
ambas.
La
definición de arte sería: “el arte es una
actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas, o
expresar una experiencia, si el producto de esta reproducción, construcción, o
expresión puede deleitar, emocionar o producir un choque”.
La definición de obra de arte: “una obra de arte es la reproducción de cosas, la construcción de
formas, o la expresión de un tipo de experiencias que deleiten, emocionen o
produzcan un choque”.
Si anteriormente hemos expuesto cuatro propiedades, ¿por qué
sólo utilizamos para crear una definición dos de ellas? La respuesta se
encuentra en que una definición debe ser lo más sencilla y breve posible, y en
la analogía que existe entre el efecto que produce, su valor, intención y productos (relación con la
realidad). También podría elaborarse una definición paralela basándonos en los
productos y su valor.
La definición propuesta, abarca y se adapta a todo tipo de
arte y a las más amplias funciones. Ésta no contiene elementos valorativos
(bello, deleite, emoción etc.). La conjunción de las propiedades “intención y efecto” no requieren más
explicación, debido a que en el lenguaje que usamos existen conceptos
parecidos. Por ejemplo: “la ropa, que
puede significar o bien artículos para proteger el cuerpo o artículos para
decorarlo”. Por otro lado, esta definición está exenta de los teóricos que
defienden que el arte no puede ser definido y está en unión con las
expectativas de los historiadores los cuales son conscientes del carácter
variado del arte, como pueden ser Reigl, Woelfflin, Worringer o Deonna, que
resaltan que según la época y la cultura el arte tiende a desarrollar funciones
y formas diferentes. De esta forma obtenemos una definición amplia y abierta.
El uso moderno del significado “arte” es limitado a las artes
visuales o a las creaciones artísticas de mayor nivel. Esta restricción es reciente,
en el siglo XIX se señalaron como artes visuales a la pintura, escultura y
arquitectura, hasta ese momento se había ido aplicando esta delimitación
progresivamente; Batteux redujo el número a siete, en el siglo XVIII se
separaron la poesía y la oratoria, y en el siglo XIX la música y la danza.
La amplia definición de la palabra “arte” propuesta
aplicándola a todo el campo que abarca el arte no tendría validez. En muchos
escritos tanto antiguos como modernos se han excluido como “verdadero arte” a
todo objeto que no tenga un tema, intención, una ambición importante, sólo
aquello que pueda aportar un “alimento espiritual”; Dionisio de Halicarnaso
insistía en que el arte despertaba un ardor en el alma, Plotino que recordaba
la existencia verdadera, Miguel Ángel que inicia un vuelo hacia el cielo y para
Hegel el conocimiento de las leyes del espíritu. Para ellos sólo es “arte” lo
que puede suministrar alimento espiritual, por lo que atendiendo a esta
afirmación, no serían consideradas arte: las artes aplicadas, el arte
decorativo y comercial, el arte como entretenimiento, los medios de
comunicación, casi toda nuestra cultura material. El consenso que parece que
nos une, se reafirma cuando la gran mayoría pensamos que una taza o un hermoso
sillón es menos arte que una obra de Shakespeare o de Rembrandt. Lo que indica
Koestler en Act of Creation, cobra importancia cuando expone que el arte tiene
un atractivo trascendental y un efecto catártico, poniéndose al arte que es un
mero pasatiempo agradable. Pero no puede ser que todo lo que tiene un atractivo
trascendental puede a veces convertirse en un mero pasatiempo.
Aunque la definición se haya cerrado, la teoría sobre arte
nos plantea las siguientes cuestiones que han sido resueltas a lo largo de la
historia en tres propuestas ¿por qué y con qué fin imitamos y construimos
formas, expresamos experiencias, cuales son los orígenes y el propósito de
estas actividades?
La primera
propuesta atiende que estos hechos son producto de la necesidad natural del
hombre, de expresarse simplemente porque queremos expresar nuestras propias
experiencias.
A lo largo de la historia estas tres teoría sobre arte han
sido aceptadas, aunque han aparecido otras: el arte es el favor de Dios; es un
balance de la conciencia; es una crítica social; es la planificación de un
nuevo mundo. Pero no se ha desarrollado ninguna teoría que haya sido de
aceptación universal, pero si se han desarrollado varios propósitos de teorías.
Entre ellas, citaremos cuatro.
En la primera se expone que el arte sirve para plasmar,
describir, determinar nuestras experiencias. Stanislaw Witkiewicz, en una
misiva a su hijo le aconseja: “Cuando
pintes intenta sólo presentar de forma íntegra la imagen que tengas en mente.
Pintar significa mostrarnos a nosotros mismos y a los demás la imagen que se
esté formando en nosotros”.
La segunda
se decanta por un pensamiento trascendental, donde el arte se presenta como
aquello que es eterno en el mundo. Stanislaw Przybyszewski escribió: “el arte es la presentación de lo eterno, lo
que trasciende a cualquier tipo de de cambios y accidentes, y es incipiente del
tiempo y el espacio por consiguiente, la presentación de lo esencial, del alma,
de la vida del alma en todas sus manifestaciones”.
La tercera trata la teoría del arte, como aquello que no es
posible aprehender de otro modo, es decir que se excede de la experiencia
humana. Concibe al arte el protagonismo de aportar cosas que sentimos y con él
solamente podemos aprehender. August Zamoyski expuso que “El arte es la descripción de aquellas cosas que no caen bajo nuestros
sentidos”.
La cuarta teoría es la de que el arte posee la capacidad de
extraer del hombre la libertad que no posee. El propósito no es crear cosas que
decoren, que despierten admiración puesto que esto es algo que pertenece a la
artesanía. En palabras de Adolf Loos “El
arte es la libertad del genio” “llevar a la gente más y más lejos, más y más
alto”.
Toda la información referente al concepto y a la teoría del
arte expuesta anteriormente es adaptable al pasado reciente, no adecuada para describir
la situación actual. Para poder explicar los cambios que han afectado al
concepto y definición de arte hay que contextualizar los cambios más
importantes que se dieron en la creación artística.
Las
Vanguardias surgieron como oposición al arte del Siglo XIX, donde el agrado por
gustar a la mayoría, el conformismo y el convencionalismo en las formas eran el
referente seguido. La transformación se realizó en tres etapas; la
anatematizada (coetánea al arte convencional), la militante (las coacciones
sobre arte habían llegado a su fin) y la victoriosa (después de la primera
guerra mundial y principalmente después de la segunda guerra mundial - conocida
como modernismo). Por lo tanto el periodo después de las guerras mundiales es
la llamada postmodernidad.
Las
vanguardias consiguieron su éxito gracias a la diferencia que aportaba al ser
completamente nueva. En la Vanguardia victoriosa, los cambios formales,
conceptos originales, ideas renovadas se sucedían indudablemente con una
rapidez que no se había vivido hasta el momento. Dubuffet expuso: “La esencia
del arte es la novedad. Asimismo, las opiniones sobre el arte deberían ser
nuevas. El único sistema que beneficia al arte es la revolución permanente”.
“Actualmente, no existe
ya ningún tipo de vanguardia, porque todo lo que hay es vanguardia”.
La “llamada” vanguardia “victoriosa”
se rige por las contradictorias intenciones de los artistas; expresar sus
propias experiencias, sus sentimientos, sus emociones y paralelamente crear
para los medios. A veces comunica construyendo y otras expresando. Atiende a
reglas y en contraposición se deja llevar por el por el carácter y la
vitalidad.
El arte de
nuestra época se ha intentado definir varias veces, H. Sedlmayr, expone: “El arte de nuestra época siente
predilección por las funciones más inferiores de la vida, por las formas más
primitivas, las formas inorgánicas, las formas absurdas, por la secularización,
por la autonomía del hombre, por encima del cual no existen fuerzas superiores”.
La explicación formal no es el motivo de esta exposición, sin embargo, nos acerca al entendimiento de porque se ha experimentado un cambio, también drástico en la teoría y concepto sobre arte. Hasta hace poco se aceptaban como válidas un elevado número de características que posee el arte. Por el contrario en la actualidad algunos artistas y teóricos se oponen a que el arte forma parte de la cultura, a que sea un producto de la destreza del creador, que se eleve a la categoría de élite, encorsetando en un recinto “adecuado” destinado a albergarlo y que el concepto de que “arte” sólo se le otorgue tanto al producto como a la producción.
Teoría que
critica a la cultura porque resulta dañina para la sociedad y especialmente
para los artistas. Jean Dubuffet afirma que es “adversario profesional y enemigo de la cultura”.
La teoría que defiende el eslogan “El arte a muerto”, que se basa en la defensa de que el elemento
artístico no tiene por qué tener el atributo de la destreza añadido sino que
puede ser practicado por cualquiera persona, con o sin maestría. Lautréamont: “El arte está en la calle”. Hans Arp: “todo es arte”. M.Porebski: “Una obra de arte es cualquier cosa capaz de
llamar la atención”.
La tercera
teoría se opone al aislamiento del arte, conseguido por medio de pedestales a
las esculturas, marcos a los cuadros, cortinas en los teatros, etc. Esta teoría
apuesta por la fusión del arte con la realidad, la naturalización del arte.
La cuarta aboga por la
producción y no por el producto en sí mismo. J. Dibbets: “No me interesa construir objetos”. En idéntico sentido, A. Moles: “Ya no existen obras de arte, existen sólo
intenciones artísticas”
El arte de nuestra época se inclina principalmente por la
oposición tradicional, está en contra de los museos como elementos de difusión
artística, se fundamenta en las experiencias individuales, contradice la
diversificación y separación de las ramas artísticas, en contra del propio
artista (cualquier persona puede hacer arte), en contra de las mismas obras de
arte.
Es probable
que el arte deje de construirse en un soporte físico, que deje de encapsularse
en un marco, que atienda a formas abstractas, que sea una copia de la
realidad, que pierda la finalidad
institucional. A pesar de ello, se puede suponer que el arte seguirá existiendo
en el interior de las personas. La historia nos ha enseñado que todo es cambiante
y cíclico, por lo que se puede prever que la necesidad cambiante que hoy
vivimos pueda desaparecer.
Paul Valery,
antes de la primera Guerra Mundial se preguntaba si la necesidad de una
experimentación radical no estaba agotada ya, a día de hoy aún sigue
existiendo. Porque el arte no ha muerto.
“Un río que se
encuentra con terrenos accidentados y con cantos rodados, forma remolinos,
después cambia su cauce. Pero alguna vez el río volverá a tomar su curso
anterior y fluirá recto y de un modo regular”
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FUENTES DOCUMENTALES
TATARKIEWICZ,
Wladislaw: Historia de seis ideas:
arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética. Madrid Tecnos, 6ª edición, 1997. Pp.62-71

Tiene alguna sintesis del capitulo sexto?
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