En entradas anteriores, hemos tenido la
oportunidad de poner de manifiesto nuestra opinión al respecto del sistema
educativo actual, así como los condicionantes y lagunas que hacen del mismo,
estadísticas académicas aparte, un sistema ineficiente y discutiblemente valido
para los objetivos que persigue.
Y es en esta tesitura donde debemos
plantearnos críticamente la posibilidad de dar cabida a otro sistema o
metodología educativa que permita alcanzar, de forma global y sostenible en el
tiempo, los fines que toda sociedad desea para los sujetos a educar en su seno.
De igual manera, hemos hecho mención en nuestro análisis anterior, el cambio
sustancial que han sufrido los centros docentes en cuanto a su labor para con
el alumno que acude a los mismos. Relegados a un segundo plano respecto de
otras fuentes de contaminación social que influyen en el moldeado educacional
de los jóvenes, éstos han llegado a entender la asistencia a las clases y al
centro como una actividad mecánica, e incluso en algunos casos, como inútil. Y
es esta cuestión la que incide directamente en la motivación del alumno en lo
que a su aprendizaje respecta, generando de este modo una evidente falta de
actitud y predisposición al conocimiento, asumiendo los cursos y ciclos
formativos como meras etapas de transición en el camino académico que elige, o
en su defecto, se le impone.
Y es en términos de motivación
académica, donde entendemos que el postulado acuñado en 1.970 por Abraham
Maslow, su "Teoría de la
Motivación", entronca de lleno en las necesidades y objetivos
primordiales a atacar para perfeccionar el sistema actual de educación.
Básicamente, la teoría de Maslow
ambiciona analizar y llegar a la conclusión de por qué las personas nos
esforzamos en busca de una meta; en otras palabras, ¿que motiva nuestra
conducta de forma directa? Para ello, Maslow estratifica las necesidades
humanas en una pirámide, en la cual a través de 5 niveles de jerarquía
justifica el desarrollo de la conducta humana y la generación de deseos en los
sujetos. La pirámide en cuestión se presenta de la siguiente forma:
Así, a modo de resumen somero de las
intenciones de dicha teoría, en un primer escalón de necesidad, se encontrarían
las eminentemente Fisiológicas, aquellas que permiten la subsistencia
física del individuo, tales como alimento, vestimenta y descanso. En un segundo
plano de importancia, Maslow sitúa las necesidades de Seguridad,
traducidas en la búsqueda de que las necesidades antedichas, no sean
conseguidas de carácter transitorio, sino con ánimo de estabilidad, así como
una seguridad en lo físico y material. En ocasiones este escalón se ha venido
asociando al "Estado de Derecho" actual. Seguidamente, se sitúa la
necesidad de Afiliación, aquellas vinculadas al aspecto social y
gregario del ser humano, como la afectividad y la amistad. En consecuencia, en
el siguiente estrato se encuentra la necesidad de Reconocimiento,
reflejada en la búsqueda del éxito personal así como de igual manera la mejoría
de la posición social del individuo. Por último, en la cúspide de las
necesidades se situarían las relativas a la Autorrealización, encarnadas
en cuestiones de índole moral, filosófica e intelectiva.
Expuesto lo anterior, Maslow
entendía que la satisfacción de las necesidades insertas en cada nivel,
comenzando por la base de la pirámide, permitiría a la persona lograr e
intentar cubrir las necesidades localizadas en el siguiente nivel, generando
una constante motivación en el sujeto.
Una vez sentados los principios
básicos de la Teoría de la Motivación, la cuales son asumidos como válidos en
un amplio sector de la doctrina científica, entendemos que sus premisas son
trasladables al intento de generar un sistema educativo que tenga como
principal cometido la motivación del alumno en su formación. De esta forma, se
debería tener como objetivo deseable maximizar la efectividad del tiempo dentro
de las aulas, cambiar el enfoque de los programas docentes conforme a las
necesidades del alumno, potenciar la instrucción individual y fortalecer la
figura del maestro como principal estimulador de la motivación del estudiante,
siendo éste en última instancia el posibilitador de despertar el interés en una
materia, de humanizar el aprendizaje de la misma desarrollando situaciones que
mantengan y refuercen la motivación del alumno.
De esta forma y manera, atendiendo a
lo expuesto en “Enseñanza en pequeños grupos en educación superior” se
podría trasladar un "sistema jerárquico de necesidades educativas"[1],
y sus posibles medidas o herramientas de mejora, en el siguiente sentido:
-Necesidades educacionales y
fisiológicas: Dotar a los centros educativos de los materiales y de las infraestructuras
necesarias para la comodidad de los alumnos, posibilitando la concentración de
los sujetos en su labor de aprendizaje. Una dimensión apropiada de las aulas
que evite masificaciones, la ventilación e iluminación de las mismas, así como
la concesión de tiempos regulares para comer, beber y acudir al servicio,
serian alguna de las medidas relacionadas con estas necesidades.
-Necesidades educacionales y de
seguridad: Focalizar los esfuerzos en proporcionar un trato igualitario a todos los
estudiantes, desarrollando unos principios de respeto y educación que deben ser
asumidos como insalvables, y que permita el desarrollo del aprendizaje en un
clima de justicia y de la tranquilidad necesaria para la consecución de los
objetivos académicos propuestos.
-Necesidades educaciones y de
afiliación: Facilitar a los alumnos la interacción entre ellos, tanto académica como
humana. El desarrollo de tareas grupales (con especial hincapié en el aporte
igualitario a la tarea por cada integrante del grupo), así como el de generar un
sentimiento de homogeneidad en los asistentes y los receptores de los
conocimientos impartidos en las clases.
-Necesidades educacionales y de
reconocimiento: Debe elaborarse un sistema educativo en el cual se estimule la autonomía
del alumno, así como se elogie y potencie el rendimiento académico, acogiendo
de manera positiva los nuevos conocimientos o ideas surgidas de los
estudiantes, fomentando el conocimiento autodidacta así como compartir las
conclusiones alcanzadas en el proceso de adquisición del mismo.
-Necesidades educacionales y de
autorrealización: Desarrollar el pensamiento crítico de los alumnos, incitando al debate y
al intercambio de opiniones, destinadas todas ellas a abrir la capacidad interpretativa
intelectual y formativa del sujeto, el cual alcance el máximo potencial
académico, traducido en una sensación de utilidad para la sociedad que le
rodea.
Entendemos que más allá de una
remodelación integral del Sistema Educativo, dicha reforma debería estar
presidida por los axiomas y las conclusiones alcanzadas a través del estudio de
la Teoría de la Motivación así como sus aplicaciones prácticas en lo que al
desarrollo educacional de los alumnos se refiere.
[1][1] EXLEY, Kate y DENNYCK, Reg: Enseñanza en pequeños grupos en educación superior. Narcea
S.A. de Ediciones. Madrid, 2007. 24 p.
BIBLIOGRAFÍA
MASLOW,
Abraham H.: Motivación y personalidad.
Ediciones Díaz de Santos S.A. 3ªed. Madrid, 1991.
EXLEY, Kate y DENNYCK, Reg: Enseñanza en pequeños grupos en educación
superior. Narcea S.A. de Ediciones.
Madrid, 2007.

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